Ella, de tez clara y cabello oscuro. Ella, con
su belleza natural, dentro de lo que cabe esa palabra: belleza. Ella, con su
picardia, su malicia, si ese toque que le suma un nivel mas a su atractivo ser.
Ella, de pupilas opacas, de sonrisa nevada. Ella, llena de sueños y metas
deseosas de ser cumplidas. Ella, que posee momentos de inseguridad, de
vulnerabilidad y de estados de animos cambiantes, ambivalente como toda mujer.
Ella, que posee esa espontaneidad de ser lo que es: una creacion hermosa, con
condiciones suficientes para conquistar a quien se atreva a mirarlas y
observarlas con detenimiento. Ella, que de un momento a otro manda todo a la
mierda, cuando se cansa de lo que suceda en su exterior. Ella, que le gusta
poco ser mirada por demasiada gente, pero que le encanta ser mirada por ese que
la desea sin morbo. Ella, cuyos labios son la puerta, el inicio, a ese mundo
erogeno de la epidermis, donde los pelos erizan por el roce de los besos, el
paseo de las caricias. Ella, que inspira al que sin pararle a nada, se arriesga
por tenerla, ya sea un rato, una eternidad. Ella, que mira fijamente aunque se
ruborice por la fuerza de la mirada que genera el que se mira en sus pupilas
mientras la mira y vice versa. Ella, que se convierte ante los ojos del que la
busca en deseo, pasion, inspiracion, alegria, etc. Ella, que en la intimidad se
convierte en la Afrodita del Ares que busca subir su temperatura, alterar sus
hormonas, liberar endorfinas, sentir en cada latido la fuerza de la adrenalina.
Ella, a la que se busca hacer sonreir y reir en esos momentos necesarios. Ella,
la que desea ser escuchada, comprendida, querida. Si, Ella, ella es
simplemente, eso que aun no me sucede, porque ella, en mi vida, aun no existe.
- Crow

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